CAPÍTULO 18
DIEZ PREGUNTAS
| A |
quella noche O’Connor era incapaz de conciliar el sueño. Tenía la cabeza tan saturada que le comenzaba a doler. Cambió de posición, pero aquello no sirvió de nada. A lo lejos se escuchaban los truenos de la tormenta que se iba cercando cada vez más. Se levantó de la cama y sacó de su mesilla un frasco de aspirinas. Se metió dos en la boca y ayudó a bajarlas con un trago de agua del vaso que tenía encima de la mesita de noche. Se sentó frente al escritorio que tenía junto a la ventana y encendió la lamparita que allí tenía. Frotó sus sienes con las yemas de los dedos y respiró profundamente. Su mirada se clavó en la hoja de papel que tenía encima de la mesa. Tal vez si plasmase sus dudas en el papel estuviese todo más claro.
Cogió su estilográfica y clavó con suavidad su punta contra la hoja de papel. Después garabateó: “PREGUNTAS DEL CASO QUE NECESITAN RESPUESTA”. Después subrayó el encabezamiento con vehemencia. Trató de ordenar lo mejor posible las preguntas que le rondaban por la cabeza según había ido surgiendo.
La primera que se le vino a la cabeza era referente a la escena del crimen. Se trataba de las marcas que se habían formado en la moqueta al haber sido arrastrado el sofá contra el ventanal. No estaban esas marcas la noche anterior al crimen. Y el sofá parecía no haber sido movido, sin embargo esas marcas indicaban lo contrario. Nadie recordaba haber visto las marcas con anterioridad. Ni nadie admitía haberlas hecho. O’Connor plasmó esa pregunta sobre la hoja en primer lugar.
Las siguientes dudas que acudían a su mente eran referentes a los asuntos relacionados con los negocios de lord Blackwell. Por un lado se preguntaba dónde estaba el dossier que habían elaborado los detectives de Browne & Jenkins Investigadores Inc. ¿Dónde estaba? La señorita Drake no había conseguido hallarlo entre los papeles del difunto. Tampoco lo habían encontrado en la caja fuerte. Sin duda Samuelson había intentado buscarlo desesperadamente. ¿Lo habría encontrado? En caso afirmativo podían dar por hecho que ya se habría deshecho del dossier incriminatorio. Inmediatamente enlazó esta cuestión con otra relacionada. El incendio que había arrasado la agencia de detectives Browne & Jenkins había sido provocado. ¿Estaba detrás de dicho incendio el señor Samuelson? Era un hombre completamente desesperado, de eso no había duda. Lord Blackwell le había informado de la investigación que había llevado a cabo. Si se había deshecho del dossier con toda seguridad conservarían alguna copia en el archivo de la agencia de detectives. Tal vez hubiese gestionado el incendio desde Blackwell Manor, aunque con toda probabilidad contase con un cómplice que habría realizado las gestiones pertinentes para provocar el incendio. La policía estaba rastreando las llamadas tanto de Blackwell Manor como de la empresa de lord Blackwell. Si el rastreo daba resultado positivo, esa cuestión quedaría respondida.
La cuarta pregunta se refería a la presencia de Cédric Argeneau en el caso. ¿Le había contratado lord Blackwell para que investigara también los asuntos turbios del señor Samuelson? ¿O tal vez le había contratado por otro asunto? O’Connor pensó que tal vez no tenía nada que ver con el caso, pero entonces, ¿por qué no le había comentado nada a su secretaria? Por otro lado, ¿dónde se había metido el detective francés? ¿Por qué había desaparecido tan repentinamente? ¿Había chantajeado a lord Blackwell para después desaparecer? Pronto debía tener noticias al respecto. Por un segundo O’Connor temió que la investigación que había realizado para encontrar algo de Argeneau fallara, pero se quitó en seguida esa idea de la cabeza. Ya había recurrido en otras ocasiones a los servicios de los colaboradores que le estaban ayudando en esta ocasión, y los resultados siempre habían sido óptimos.
Su mente se centró a continuación en el tema del testamento. El señor Wilkins afirma que lord Blackwell se puso en contacto con él para realizar un importante cambio en sus últimas voluntades, que hasta entonces siempre había tenido las mimas disposiciones. Decidió hacer dicho cambio tras su viaje a Estados Unidos. ¿Averiguó algo en Estados Unidos referente a alguno de los beneficiarios habituales de su testamento? Las principales beneficiarias eran Cora y Cassandra, y la señorita Drake en menor medida. La señorita Lemarchand era originaria de Canadá. ¿Tal vez averiguó algo referente al pasado de ella? ¿Algo lo suficientemente grave como para querer quedarla fuera del testamento? O'Connor pensó que nunca lo sabrían.
Su mente derivo hacia el comportamiento, también, algo extraño de su primo en los últimos días. Había pasado algunos veranos con su familia en Green Mills durante su adolescencia y habían coincidido en numerosos eventos familiares pero, ¿realmente conocía a su primo Colin? Siempre lo había tenido por un chico simpático y extrovertido, que lejos de estar acomplejado ante las comparaciones con sus hermanos mayores, había encontrado su propia personalidad y su forma de llevar la situación de la mejor manera posible. Sin embargo, en los últimos días había visto una faceta de su primo totalmente desconocida. Se mostraba muy nervioso y muy introvertido. Sin duda tenía que ver con Cassandra Jones. Era bastante obvio que la chica le gustaba. Él se había dado cuenta de eso. Pero, ¿se había dado cuenta Cassandra de ello? ¿Tal vez la pose de la chica fuese toda una farsa? ¿Se estaría aprovechando de los sentimientos de Colin y le estaría usando para sus planes? Colin, parecía bastante ingenuo en temas de amor. La verdad es que nunca le había visto enamorado, pero lo que estaba viendo de su personalidad le daba la sensación de que podrían aprovecharse de él fácilmente. Rememoró lo que le contó Colin de la escena de Cassandra y el pozo. ¿Lo había orquestado todo ella para ganarse de este modo el apoyo de su primo? Después recordó cuando la noche anterior tras el ataque al mayor Kane, Colin regresaba a hurtadillas a casa a altas horas de la madrugada. O’Connor estaba cada vez más convencido de que el sitio del cual regresaba aquella noche era Blackwell Manor. Cassandra Jones había estado ausente también esa noche de su habitación. ¿Habían tenido una cita amorosa? ¿O tal vez ambos estaban implicados en el ataque nocturno? El detective esperaba ansiosamente que la respuesta fuese la primera. Por último estaba la misteriosa visita al doctor Blackwell. El médico afirmaba que la conversación versó fundamentalmente acerca de venenos y sus efectos en algunos casos de asesinatos. Sin duda Colin había sabido derivar la conversación hacia lo que realmente le interesaba: saber si el comportamiento de Cassandra era debido a la ingesta de algún tipo de droga. También estuvo hojeando algunos libros sobre esa temática, lo cual no hacía sino reforzar dicha teoría. Pero lo que le realmente le intrigaba era la súbita marcha de su primo. Se había marchado a primera hora, sin apenas despedirse. ¿Tenía algo que ver su marcha con el incidente acaecido en Blackwell Manor la noche anterior? A primera hora de la mañana le llamaría para ver si podía averiguar algo.
Por otro lado estaba la figura de la señora Hudson. Había aparecido en escena y por lo que se veía, a alguien le molestaba su presencia. ¿Acaso lord Blackwell le había revelado algo acerca de alguna de las personas que estaba a su alrededor? La señora Hudson lo negaba rotundamente. ¿Decía la verdad? Si acaso mentía, ¿por qué lo hacía? ¿Estaba chantajeando a esa persona? Se quitó esa idea de la cabeza inmediatamente. La señora Hudson no era una vulgar chantajista. Tenía dinero más que suficiente y no hubiese dudado en informar a las autoridades acerca de lo que sabía. Pero tal vez la señora Hudson supiese algo que en principio no parecía ser relevante en el caso. De esas cuestiones enlazó con otra pregunta relacionada. ¿Qué pretendían echándole somnífero en su café? ¿Matarla? La dosis era muy floja, si esa era la intención el responsable había hecho una auténtica chapuza. ¿Tal vez pretendía buscar algo en la habitación de la señora Hudson? Demasiado rebuscado. Perfectamente podían registrar las pertenencias de la señora Hudson durante el día, escogiendo el momento preciso. Sin duda alguna, esa era una de las preguntas que más le desconcertaba debido a que no encontraba ninguna respuesta lo suficientemente lógica.
Por último plasmó en la hoja de papel la pregunta más importante de todo el caso. “¿Quién es el asesino?”. Sin duda se dio cuenta de que para responder a esa última pregunta era indispensable dar solución a la mayoría de las otras. Comenzaba a crearse en su mente una posible solución, pero no conseguía encajar todas las piezas.
Contó las preguntas que había redactado. Las preguntas principales eran diez, pero cada una de ellas generaba otras cuestiones.
2- ¿Qué ha sido del dossier con los informes en contra del señor Samuelson?
3- ¿Es el señor Samuelson el responsable del incendio de la agencia de detectives Browne & Jenkins?
4- ¿Para qué contrató el señor Blackwell los servicios de Cédric Argeneau?
5- ¿Por qué quería cambiar lord Blackwell su testamento?
6- ¿A qué es debido el extraño comportamiento de Cassandra Jones?
7- ¿A qué es debido el extraño comportamiento de Colin?
8- ¿Sabe algo la señora Hudson?
9- ¿Con qué intención echaron el somnífero en el café de la señora Hudson?
10- ¿Quién es el asesino de lord Blackwell?
Aquello resumía perfectamente el barullo que tenía en su cabeza. Ahora podía pensar con más claridad. Los relámpagos relucían la oscuridad del cielo y la tormenta estalló. O’Connor miró con decisión a través de la ventana. “De acuerdo, ahora estalla la tormenta. Pero por la mañana se verá todo con más claridad”.
bueno bueno.. después de estar ausente durante... meses! vuelvo a la carga con nuevos capitulos en ambas historias, ya he publicado en http://vampirepromise.blogspot.com y pronto publicare tambien en http://so-sweet-dreams.blogspot.com
ResponderEliminarademas, prometo leerme tu historia en nada.. POR FIN! jajaja más que nada porque estoy ansiosa por saber qué pasa..... seguro que me gusta! jajaja
un besotee y pronto te cuento que tal tu historia! :D