CAPÍTULO 8
EL SEÑOR SAMUELSON Y EL MAYOR KANE
B |
owers les salió al paso cuando los detectives iban en busca del señor Samuelson para interrogarlo. Al parecer había vuelto a interrogar a Edna, la criada, pero esta vez utilizando su atractivo personal. A pesar del aspecto algo desastroso del agente Bowers, disponía de mucha verborrea, e inexplicablemente tenía mucho éxito entre el género femenino. Bowers era conocedor de su peculiar “don”, y no dudaba en utilizarlo siempre que lo consideraba necesario para interrogar a alguna testigo dura de pelar. Las doncellas y demás personal doméstico podía ser una extraordinaria fuente de información a la hora de investigar una cosa.
- Por lo visto, ayer por la tarde, lord Blackwell mantuvo una discusión…-comenzó a decir el agente.
- Bowers, vamos unos cuantos pasos por delante de usted. Ya sabemos que lord Blackwell discutió con el señor Samuelson- le cortó Weston.
- ¿Con el señor Samuelson?- preguntó Bowers extrañado-. No, la criada me ha dicho que ella oyó “por accidente” una discusión entre lord Blackwell y el mayor Kane.
- ¿En serio?- preguntó Weston algo azorado. Bowers asintió con satisfacción-. ¿Y sobre qué discutieron?
- Al parecer oyó que el mayor Kane le pedía una especie de financiación… algo sobre una expedición. Parece ser que la conversación no llegó a buenos términos ya que el difunto se negó a las peticiones del mayor Kane, y este salió del despacho con cajas destempladas.
- Mi tía y mi primo Colin me han contado que la situación del mayor Kane es bastante delicada. La última expedición en la que participó fue un auténtico desastre. Se ve que no ha sabido administrar sus ganancias y precisa de las inversiones de sus amistades para poder seguir realizando dichas expediciones. Su prestigio está en entredicho. Se ve que habrá intentado convencer a lord Blackwell para que le avalase, pero este se negó.
- Bueno, supongo que tendremos que hablar con él respecto a esto… Pero primero quiero centrarme en Samuelson.
Al poco rato se reunieron con el señor Samuelson en el salón. El hombre se sentó frente a ellos no sin antes dejar de manifiesto lo desolado que se sentía por la muerte de su socio.
- ¡Ha sido un crimen atroz! ¡No me puedo explicar que haya ocurrido algo tan terrible como esto! ¡Pobre Rufus! No merecía un final así.
- Entiendo que se encuentre algo conmocionado señor Samuelson. Es algo completamente natural. Por eso le pedimos que colabore en la medida de lo posible- rogó Weston cortando así la verborrea de aquel hombre.
- Por supuesto. Cuenten conmigo para coger al responsable de esta salvajada.
- Muy bien. ¿Sería tan amable de decirme qué hizo anoche una vez que se marcharon todos los invitados?
- Subí a mis aposentos directamente.
- ¿Subió directamente? ¿No volvió a bajar en toda la noche?
- No, no bajé.
- ¡Qué extraño! Según mis informaciones bajó de nuevo a la biblioteca a eso de las once y media- dijo Weston consultando su bloc de notas.
Samuelson frunció el ceño unos segundos mientras pensaba. Finalmente se dio una palmada en la frente.
- ¡Estúpido de mí! ¡Lo había olvidado! Bajé a la biblioteca a buscar mi encendedor. Supongo que se lo diría la criada con la que hablé- Weston asintió-. Encontré el encendedor en el sofá donde estuve sentado y volví a subir a mi cuarto. No volví a salir de allí en toda la noche.
- ¿Tenía lord Blackwell algún tipo de enemigo, ya fuese en el mundo de los negocios o en su vida privada?
- En el mundo de los negocios tenía gente contraria a él, pero no del tipo que asesina. Y en cuanto a su vida personal, no le conocía a nadie que le quisiese mal- dijo Samuelson encogiéndose de hombros.
- ¿Tenía constancia del compromiso de lord Blackwell?
- No hasta anoche durante la cena. Supongo que no fui al único que le cogió la noticia por sorpresa, como el señor O’Connor le podrá confirmar. Las caras que pusimos anoche después de que lord Blackwell soltase la bomba debían de ser merecedoras de ver.
- ¿Qué opinión tuvo acerca de este compromiso?
- Bueno, apenas me dio tiempo a digerir la noticia. Admito que me chocó bastante, ya que siempre había dado por hecho que lord Blackwell nunca más se volvería a casar. Quedó muy afectado con la muerte de su esposa, y nunca le había conocido pretendientas o intenciones de volverse a casar. Pero aparte de eso, me pareció bien que decidiese rehacer su vida. Estaba en su derecho.
- ¿Qué pasará con la parte perteneciente del negocio de lord Blackwell? ¿Se repartirá entre los socios? ¿Se hará cargo el heredero?
- Creo que la intención de lord Blackwell era que su sobrina se hiciese cargo del negocio familiar una vez que él faltase. Sinceramente no veo a la señorita Lemarchand preparada para hacerse cargo de esa función, pero por supuesto tendrá gente que le asesore. Es más, me pienso ofrecer para orientarle, especialmente durante su primer periodo al cargo de la empresa.
- ¿Sobre qué discutieron ayer por la tarde usted y lord Blackwell?- soltó Weston a bocajarro. Su intención de coger a Samuelson desprevenido había funcionado. Su rostro se crispó un segundo. En sus facciones se mezclaron la sorpresa y la ira. Tras este brevísimo instante en el que su coraza de imperturbabilidad había fallado, se recompuso.
- ¿Discusión? ¿Qué discusión?
- Señor Samuelson, tenemos a alguien que afirma que usted y lord Blackwell mantuvieron una discusión ayer por la tarde en su despacho.
- Sin duda esa persona se ha equivocado o tiene algo en contra mía. Esa afirmación es del todo falsa.
- Dicha persona está dispuesta a declarar ante un juez si eso fuese necesario- el tono de Weston se tornó despreocupado.
Los oscuros ojos del señor Samuelson se clavaron en los del sargento como si fueran dos dagas. Se incorporó bruscamente del sillón.
- Señores, esta conversación ha terminado aquí. No estoy dispuesto a hablar más con ustedes si no es en presencia de mi abogado. Estoy en mi derecho- dijo Samuelson mientras se dirigía velozmente hacia la puerta.
- Por favor señor Samuelson, llame a su abogado cuanto antes, estamos ansiosos de terminar esta conversación
Weston y O’Connor se dirigieron una mirada significativa.
- Parece que tenemos algo interesante aquí- murmuró O’Connor.
* * * *
El rostro del mayor Kane no reflejaba ninguna emoción, para variar. Se había sentado en el mismo sillón que minutos antes había ocupado el señor Samuelson; pero a diferencia de este, lo hacía de forma muy rígida. Tal vez fuese por la tensión del interrogatorio o tal vez porque el mayor Kane acostumbraba a sentarse así. Fuera lo que fuera, a ojos de O´Connor, no era una forma cómoda de sentarse.
- Mayor Kane, necesitamos hacerle unas preguntas y posteriormente tomarle las huellas dactilares. Es una mera formalidad- comenzó a decirle Weston. Kane le hizo un gesto para quitarle importancia al asunto y para que procediera-. Bien, ¿necesitaríamos saber qué fue lo que hizo una vez que se marcharon los invitados?
- Estuve deambulando por aquí. No acostumbro a irme a dormir a esas horas. De modo que estuve aquí hojeando un periódico.
- ¿Cuánto tiempo permaneció por aquí?
- Sería un poco más tarde de la medianoche. Recuerdo haber escuchado como el reloj del vestíbulo marcaba la hora. Pocos minutos después subí a mi cuarto.
- ¿Vio a alguien mientras permaneció por aquí?
- A la señorita Lemarchand. Estuvimos hablando unos minutos y se marchó a su cuarto.
- ¿De qué hablaron?
- Le pregunté acerca de lo que habían hablado Cassandra y ella con su tío. Me estuvo explicando brevemente acerca de lo que hablaron.
- ¿La notó alterada?
Kane le escrutó frunciendo el ceño, molesto ante la pregunta. Finalmente negó con la cabeza.
- ¿Escuchó algún ruido por la noche?
Kane volvió a negar con la cabeza.
- Usted conocía al difunto desde hacía tiempo, ¿verdad?- preguntó Weston. El mayor Kane asintió-. ¿Le conoció alguna vez un enemigo que quisiera hacerle esto?
- No- se limitó a contestar alternando la mirada de uno a otro. Cogió su pipa y se dispuso a llenarla con aire despreocupado.
- ¿Quién cree que ha podido hacer una cosa así?
- ¿Un ladrón? ¿Un demente? Últimamente se escuchan casos de asaltos a casas por personas desequilibradas sin motivo aparente. Las drogas tienen mucho que ver en estos casos.
- ¿De que conocía a lord Blackwell?
- Le conocía desde hace bastantes años. Era amigo de mi padre.
- ¿Era buena su relación la señorita Lemarchand y la señorita Jones?
- Por supuesto que sí- repuso el mayor Kane como si otra respuesta hubiese sido impensable-. Era como un padre para ellas.
- ¿Qué opinión tuvo acerca del repentino compromiso de lord Blackwell?
Víctor Kane meditó unos segundos la respuesta.
- Me sorprendió mucho; pero me pareció bien. No era yo nadie en la vida de lord Blackwell como para opinar al respecto.
- Sin embargo, ese matrimonio hubiese perjudicado a la señorita Lemarchand ya que sería la mujer de lord Blackwell la máxima beneficiaria de la herencia.
- Cora no le da importancia al dinero. Nunca se la ha dado- contestó el mayor Kane visiblemente ofendido.
O’Connor le proporcionó una caja de cerillas. Kane asintió a modo de agradecimiento y se dispuso a encender su pipa.
- Ayer por la tarde, según tengo entendido tuvo una pequeña reunión con lord Blackwell después de tomar el té, ¿me podría decir acerca de qué hablaron?
La mano con la que sostenía la pipa mientras la encendía pareció crisparse levemente, pero su rostro permaneció imperturbable mientras daba bocanadas para encenderla.
- Nos estuvimos poniendo al día. Hacía tiempo que no nos veíamos, así que básicamente hablamos del viaje del que acababa de regresar lord Blackwell- dijo tras unos segundos.
- Según tengo entendido el torno de la conversación no fue del todo cordial- comentó Weston con su habitual tono de despreocupación que siempre utilizaba cuando lanzaba una afirmación de ese tipo.
El rostro del mayor Kane se tornó rojo de repente, pero lejos de encolerizase; tal y como hizo el señor Weston; se limitó a sonreír con una ligera sombra de sorna en sus labios.
- Veo que el personal de esta casa se dedica a algo más que ceñirse a sus tareas, ¿o ha sido algún otro de los invitados?- preguntó. Después dio un suspiro cansado-. Estuvimos hablando acerca de su viaje y sobre otros asuntos. Después acabé pidiéndole que colaborase en mi próxima expedición.
- Y lord Blackwell se negó- concluyó Weston.
- No exactamente. Se mostró algo reacio al principio, pero me dijo que le diese algo de tiempo para meditarlo.
- ¿Había financiado alguna otra expedición suya?
- Sí, en otra ocasión. Hace un par de años.
- ¿La expedición fue exitosa?- preguntó Weston.
- Bueno, no tanto como estimamos en un principio- contestó el mayor Kane algo vacilante.
- Supongo que aquella expedición fue algo más exitosa que esta última, ¿me equivoco?- preguntó O’Connor hablando por primera vez.
Víctor Kane frunció el ceño. Se le veía más incómodo que al principio.
- Te pasas tu vida trabajando y finalmente eres más conocido por tus pequeños errores que por tus grandes victorias- se lamentó Víctor Kane-. La gente no se acuerda de los yacimientos de esmeraldas que encontré hace unos años, ni de las expediciones que han resultado fructíferas.
- Bueno, supongo que ahora que la señorita Lemarchand va a heredar una cuantiosa herencia, no dudará en prestarle la ayuda que le solicitó a su difunto tío.
- Lo que Cora haga con su dinero es asunto suyo- contestó Víctor Kane con frialdad.
Tras esta pregunta dieron por concluido el interrogatorio del mayor Kane. A la llamada de Weston un agente entró en la estancia para tomarle las huellas dactilares.
- ¡Vaya tipo más inexpresivo!- exclamó Weston una vez que se marchó el mayor Kane-. Este tipo de hombres, acostumbrados a vivir en tierras lejanas sin apenas compañía, parecen cortados por un mismo patrón.
O’Connor dio una respuesta vaga. Weston se dio cuenta de que estaba sumido en sus pensamientos, y se puso a consultar sus notas para no interrumpir los pensamientos del detective.
- ¡Ya lo tengo!- exclamó O’Connor dando una palmada en la mesa. Weston dio un respingo sobresaltado.
- ¡Dios santo, O’Connor! ¡No me de esos sustos!
- Lo siento- repuso O’Connor.
- ¿El qué tiene?
- Ya sé de qué me sonaba el nombre de Cédric Argeneau.
- ¿De qué?- preguntó Weston impaciente.
- Se trata de un detective privado.
¡¡¡NO TE OLVIDES DE VOTAR EN LA ENCUESTA!!! ¿QUIÉN CREES QUE ES EL ASESINO? ¡ESTARÁS EN LO CIERTO?
No hay comentarios:
Publicar un comentario