CAPÍTULO 4
ASESINATO
E |
l sonido del teléfono repiqueteaba estridentemente y rompía el silencio de la noche en la modesta casa del doctor Levine. El médico salió de su sopor nocturno con sobresalto. Un médico estaba obligado a ser requerido a cualquier hora intempestiva de la noche, pero uno no se acostumbraba nunca a ello. Consultó la hora de su despertador. Eran las 5:30 de la madrugada. Agarró su batín y se precipitó fuera de su habitación mientras se lo ponía. Corrió por el pasillo para acallar el teléfono, pero cuando llegó vio que Florence, su criada, se había adelantado. El doctor se sorprendió de ver a la anciana. Tenía el pelo canoso recogido en una trenza y su arrugado rostro mostraba cierta ansiedad.
- Sí, sí... El doctor se encuentra aquí…. En seguida se lo digo… ¡Dios mío es horrible! ¿En qué mundo vivimos?- preguntó Florence. Y sin esperar respuesta colgó el teléfono.
- ¿Quién era? ¿Qué querían?- inquirió el doctor Levine sin ocultar su irritación.
- Llamaban de Blackwell Manor. Era la señorita Drake. Por lo visto alguien ha entrado en la mansión y ha atacado a Lord Blackwell.
- ¿Le han atacado?
- ¿Acaso no me ha oído?- preguntó Florence empujándole por el pasillo-. Pero, ¡no se quede ahí! ¡Vístase y vaya a ver qué ha sucedido!
Veinte minutos después conducía su coche por el sendero de gravilla que conducía a la entrada de Blackwell Manor. Lo dejó aparacado junto a unos matorrales que estaban al lado de las escaleras de la puerta principal. Afortunadamente había dejado de llover. Subió los escalones de dos zancadas y llamó con firmeza a la puerta. Al instante abrió la puerta la mismísima señorita Drake. Vestía una bata morada con dragones dorados que le sentaba fatal. Llevaba el pelo recogido en un moño improvisado y su cara tenía una palidez fantasmal.
- ¡Doctor Levine!- dijo la secretaria con su voz profunda.
El doctor Levine entró y vio un poco más atrás a una de las criadas de la casa medio escondida y con el rostro desencajado. Sus ojos saltones estaban enrojecidos por el llanto y estrujaba un pañuelo entre sus manos.
- Florence me dio la noticia. ¡Debe de haber sido horrible! ¿Dónde se encuentra lord Blackwell? ¿En su cuarto?
- Doctor Levine…-comentó la secretaria con voz trémula-. Me temo que la situación es más grave de lo que le he hecho creer a Florence… no quería que se propagara el rumor tan rápidamente…
- ¿A dónde quiere llegar, señorita Drake?- preguntó entornando los ojos y mirando de nuevo a la joven doncella. Esta soltó un gemido lastimero y se enjugó las lágrimas con el pañuelo.
- Alguien ha entrado en la casa… y ha matado a Lord Blackwell a golpes- contestó la secretaria haciendo un esfuerzo para mantener la calma.
El doctor Levine abrió los ojos desmesuradamente.
- ¡Dios mío...…! ¿Cora está bien? ¿Todos los de la casa están bien?
- La señorita Lemarchand se encuentra perfectamente, sólo está impresionada por la noticia. Esta cuidando a Cassandra. Alice ha despertado a toda la casa con sus gritos. Me temo que al enterarse de la noticia Cassandra ha entrado en estado de shock. Creo que sería conveniente que le echase un vistazo después de inspeccionar el cadáver.
El tono firme de la secretaría no admitía discusión.
- ¿Dónde se encuentra el cadáver?
- En la biblioteca- contestó ella indicando con un brazo la dirección de la estancia.
La siguió a través del recibidor y continuaron a lo largo del pasillo. Una vez frente a la puerta la señorita Drake sacó una llave de unos de los bolsillos de su bata y se dispuso a abrir la puerta. Vaciló un instante antes de abrir:
- Si no le importa, permaneceré fuera. No creo que pueda soportar de nuevo esa visión tan desagradable- dijo la secretaria haciendo una mueca de desagrado-. He cerrado la puerta para evitar que se toque nada ahí dentro.
- Ha hecho lo que debía- reconoció el doctor-. ¿No ha llegado aún la policía?
- Llamé a la policía justo antes que a usted. Piense que tienen que venir desde el pueblo de al lado ya que aquí no disponemos de puesto de policía.
- Ya veo…- dijo el doctor Levine dando un profundo suspiro-. De acuerdo, procedamos.
Y dicho esto, la secretaria termino de abrir la puerta. El doctor se paró en la misma y observó el espectáculo dantesco, que poco a poco se iba iluminando con la suave luz de la mañana que se filtraba a través de los ventanales. Entró en la biblioteca y cerró la puerta tras de sí para inspeccionar el cadáver.
* * * *
La señorita Drake bajaba las escaleras. Había subido a su habitación para ponerse ropa de diario. En breve la policía llegaría y se negaba a que la viese más gente con su ropa de cama. Se había puesto un sobrio traje de dos piezas color negro, apropiado para la funesta ocasión. Justo cuando llegó al final de la escalera, volvieron a llamar a la puerta principal. Se dirigió con paso rápido y abrió la puerta. Allí encontró a un par de policías. El de mayor edad y menor estatura se presentó como el sargento Weston, jefe de policía de Kentwood, cuya jurisdicción también repercutía a Green Mills. En su rostro se reflejaba la consternación y la preocupación. La preocupación era básicamente por ver peligrar su intachable hoja de servicios poco antes de su jubilación. Si algo escaseaba por aquella zona eran los crímenes: algún hurto inofensivo o alguna rencilla entre vecinos, pero poco más. Ahora, al final de su etapa en activo, el bueno y tranquilo de Weston se veía atacado por el salvaje asesinato de una de las personas más importantes de la comunidad. Detrás de él se encontraba su ayudante, el agente Bowers. Un joven delgado, desgarbado y con aspecto de despistado.
La secretaria les dejó entrar y les acompañó a la escena del crimen mientras les ponía en antecedentes de lo ocurrido:
- Alice bajó a la biblioteca, como hace cada mañana, y se encontró a lord Blackwell muerto. Subió corriendo a mi habitación dando gritos y despertando a toda la casa- dijo la señorita Drake con un leve tono de reproche hacia la criada por haber alterado la armonía de la casa.
Una vez frente a la puerta de la biblioteca volvió a vacilar tal y como hizo con el doctor Levine y les cedió el paso a los policías con un gesto apenas imperceptible.
- Muchas gracias señorita…
- …Drake- le indicó la secretaria.
- Eso. Se lo agradezco señorita Drake. Más tarde nos gustaría hacerle unas preguntas.
Inmediatamente después entraron en la biblioteca. La estancia aparecía ahora iluminada por la lámpara de araña que se colgaba majestuosamente en el centro de la misma. Allí encontraron al doctor Levine inclinado sobre el cadáver de lord Blackwell, examinándolo. Este se volvió levemente al escucharles entrar y se dispuso a saludar a los recién llegados. Una vez hechas las presentaciones, les indicó con un gesto a que se acercasen al cadáver. El sargento Weston lanzó un silbido significativo mientras se acariciaba preocupadamente su bigote ralo. El joven agente Bowers se llevó una mano a la boca y reprimió una arcada ante semejante espectáculo. Lord Blackwell yacía boca arriba con las extremidades extendidas en una posición extraña. Todo lo que componía su rostro era una especie de masa sanguinolenta. En su cráneo se distinguían varias partes que estaban hundidas de forma grotesca. Sus cabellos anteriormente canosos estaban ahora revueltos y apelmazados por la sangre reseca. Uno de sus ojos estaba completamente cerrado, el otro estaba completamente abierto y miraba hacía el vació. Su boca estaba abierta (posiblemente la mandíbula estaba desencajada) y se apreciaba que algunos dientes estaban rotos. Una gran mancha de sangre se había ido formando gradualmente alrededor de lo que quedaba de la cabeza de lord Blackwell. La mancha se había oscurecido con el paso de las horas y destacaba sobre el tono color crema de la moqueta que recubría la biblioteca y sobre la que había fallecido. Numerosas gotitas de sangre aparecía diseminadas un poco más alejadas del cuerpo. También había salpicaduras de sangre en la zona posterior del sillón tras el que le habían asesinado.
- ¡Madre de Dios! ¿Quién ha podido hacer una atrocidad así?- preguntó Weston.
- Sin duda es obra de un loco- contestó el doctor Levine con tono sombrío.
- ¿El arma del crimen?- preguntó el sargento señalando uno de los atizadores para el fuego que yacía junto al cadáver.
- Eso parece- repuso el doctor-. Al menos se aprecian una serie de heridas en el cráneo que corresponderían con el gancho que tiene el atizador al final.
Weston cogió el atizador cuidadosamente con un pañuelo para evitar. Lo examinó atentamente. Se apreciaban manchas de sangre coaguladas y algún cabello pegado. El mango de nácar aparecía sorprendentemente limpio. Después lo volvió a dejar en el suelo. Observó los ventanales que se alzaban al fondo de la biblioteca y se dirigió con cuidado hacia ellos. Oteó hacia el exterior y vio que los ventanales comunicaban con una pequeña terraza con unos escasos escalones que llegaban hasta el jardín que rodeaba la mansión.
- Están cerrados y no parecen haber sido forzados- comentó el detective pensativo. Después miró al doctor-. ¿Ha tocado algo de la estancia?
- Sólo he encendido la luz para examinar el cadáver. Pero le juro que no he tocado nada- el doctor pareció levemente ofendido.
- ¿Cuánto tiempo creé que lleva muerto?
El doctor pareció recuperar la compostura y volvió a adoptar su aire profesional.
- Bueno, es difícil decirlo sin hacer un examen más profundo… Pero yo diría que debe llevar muerto desde la medianoche aproximadamente. Aunque esa es mi opinión personal, el forense debe hacer su trabajo y él es quién establecerá la hora aproximadamente de la muerte.
- Ya veo…-comentó Weston pensativo y atusándose el bigote. Este gesto era muy característico en él cuando estaba preocupado.
- Sin embargo…-el doctor pareció recordar algo-. He notado algo raro en las heridas. Quizás me equivoque, pero juraría que las heridas están hechas de una forma poco común. Parecen haber sido hechas de izquierda a derecha desde el punto de vista del asesino-. El doctor se agachó y señaló un par de heridas.
Weston observó las heridas. Inmediatamente después se puso en el papel del asesino. Imaginó que tenía delante de él a lord Blackwell y que en sus manos portaba el atizador. Probó a golpear de derecha a izquierda y viceversa.
- Entiendo lo que quiere decir… Según dice, le golpeó una persona zurda. Resulta muy difícil para una persona diestra realizar unos golpes de esa clase…- comentó Weston. El doctor Levine asintió satisfecho- Gracias doctor Levine por su apreciación.
- Ya le digo que es una mera opinión mía. Habrá que esperar a los resultados de la autopsia- comentó el doctor dignamente. Como el sargento no dijo nada durante unos minutos, añadió:- Si no me necesitan, yo me retiro que tengo que atender a la señorita Jones, y probablemente a la chica que encontró el cadáver. Seguramente ambas anden muy trastornadas con lo ocurrido.
- Sí, puede retirarse doctor Levine- comentó Weston sumido en sus pensamientos.
Permaneció así unos minutos hasta que Bowers se atrevió a abrir la boca:
- ¿Qué opina, sargento?
- No me gusta nada el cariz que está tomando el caso. O un intruso ha entrado por alguno de los accesos a la mansión, o me temo que el asesino es alguien de esta casa.
Bowers asintió uniéndose a su preocupación.
- Creo que el caso se nos va a hacer muy grande, Bowers. No estamos acostumbrados a crímenes tan brutales en esta parte de Inglaterra.
- ¿Creé que intervendrá Scotland Yard?
El rostro de Weston se contrajo levemente.
- Eso es lo que me temo que vaya a suceder.
Weston permaneció pensativo unos instantes más. Consultó su reloj y finalmente se dispuso a salir de la biblioteca con determinación.
- Bowers, quédate aquí vigilando la escena del crimen. Voy a realizar una llamada telefónica.
- ¿A quién va a llamar?, si no es indiscreción preguntar- el agente no parecía muy contento de la tarea asignada.
- Voy a llamar a la residencia de los McCarthy. Allí hay alguien que nos pude ayudar con este asunto.
uuuuuuhhhh...alguien de dentro fijo...pero quién? cora porq después de todo lo q ha aguantao al viejo, ara peligra su herencia? el mayor porq si se casa ya no le da dinero para su expedición? (esto no lo veo tan claro) o directamente la viejuna borde de la secretaria por despecho porq no la quiere a ella!!! pa mi q va ser esta petarda...jaja
ResponderEliminarjajajaj esta petarda dice... quién será, será??? puedes reflejar tu opinión en la encuesta, eh??? y puedes cambiar tu voto tantas veces quieras, según vayas sospechando de uno y de otro... :P
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